EMALSA=COCHINOS: NINGUN RESPETO POR NUESTRA COSTA

Según los habituales de la esquina que conforman las calles Bravo Murillo y Venegas, sentir el perfume embriagador que llega desde el mar ocurre al menos dos veces a la semana. Nosotros lo captamos ayer mismo, unido a una gran mancha marina que pasaba desde marrón al blanco por casi todos los colores en la superficie de la marea ante el monumento a la vela latina.
La mancha, puesto que vivimos de espaldas al mar, habrá sido detectada por pocos visitantes; el muro de la avenida marítima se encarga de esconder bien esas cosas. No así el olor.
Por la mañana, con el calor intenso y la brisa ligera, el pestazo se dejaba notar más que por la tarde, cuando los niños llenaban el barco pirata de San Telmo, los jóvenes entraban a la Biblioteca del Estado, muchos vecinos subían y bajaban de las guaguas y algunas parejas de turistas se tapaban la nariz para cruzar la calle en la esquina de abajo del parque.
A los vecinos de la zona de San Telmo-Venegas no les hace ni pizca de gracia que las impurezas líquidas capitalinas salgan al contacto del olfato de todo quisque en la puerta de sus viviendas y se cuele en ellas a través de las ventanas abiertas, pero tampoco a los comerciantes y empresarios, que sostienen, con razón, que cómo va alguien a sentarse en un bar o terraza al aire libre a tomarse algo con ese hedor en suspensión.
Fuente : Canarias7 (30/09/04)
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